martes, 30 de julio de 2013

Entrevista en Diario Fénix, por Francisco Navarro

Cuando mi novela La Escondida vio la luz, Francisco Navarro me hizo una interesante entrevista para Diario Fénix. No sólo por lo que se dice de mi novela, si no porque puede ser un punto de partida interesante para todos aquellos que quieren iniciarse en esta aventura de ser escritor. Aquí os la dejo.

http://www.eldiariofenix.com/content/el-presentarse-una-editorial-requiere-ciertos-formalismos-para-que-uno-le-tomen-en-serio

"El presentarse a una editorial requiere ciertos formalismos para que a uno le tomen en serio"
18/06/13
ESPAÑA

Francisco Navarro

Marta M. Fresno (Madrid) acaba de publicar una novela, La escondida, en  la editorial Sepha. También ha estado en la Feria del Libro de Madrid.  Ha visto cumplido un sueño. Marta se mueve como pez en el agua por las redes sociales, edita un par o tres de blogs. Es cercana, parece que mantiene la cordura a pesar de la vorágine de estas semanas. Nos acercamos a ella para que nos cuente su experiencia.

—¿Cuándo comienza a escribir?

En el cole… escribía en la revista que editábamos para alumnos, padres y profesores… pero bueno, hablando de escribir en serio, hace ya varios años llenaba mis ratos escribiendo relatos que me servían de inspiración para pintar, o simplemente brotaban de mis pinturas, como una descripción de lo que sentía cuando tenía el pincel en la mano

—¿Cuándo decide que lo que escribe merece la pena ser leído?

Hubo un momento en que estaba necesitada de comunicarme, de hablar de mí, de mis sentimientos e inquietudes, supongo que no fue tanto pensar que merecía la pena que me leyeran si no un deseo de que lo hicieran.

—Usted escribe en, al menos, un blog…

Sí, escribo un blog de reflexiones personales y uno dedicado a los animales, que son mi segunda pasión. Ahora mismo también colaboro con IPETME, del grupo Petuluku, dedicado a ellos, nuestros amigos peludos.

—Háblenos de ese medio, de sus ventajas y también de los inconvenientes de las bitácoras.

Sin duda es una forma estupenda de comunicación, un lugar íntimo, personal donde colocar muchas cosas, donde dejar que los demás empiecen a conocer lo que tienes que decir. No dejo de pensar que los blogueros tenemos algo de exhibicionistas, nos ponemos en el escaparate, ponemos frente al público nuestros conocimientos, nuestra personalidad, pero no deja de ser un excelente modo de promoción.

Otra de sus indudables ventajas es la facilidad para actualizar contenidos, las web tradicionales son mas estáticas, menos cercanas.

—También se mueve en las redes sociales como pez en el agua.

Hace muchos años que descubrí las bondades de internet, de los chat, cuando a éstos los administraban los proveedores de internet como Lander o Arrakis (casi cuando los dinosaurios poblaban la tierra.)

Como para casi todos, mi entrada en Facebook empezó como una forma de retomar contacto con antiguos compañeros de trabajo, de colegio, de universidad, con los que hacía tiempo que no hablaba. Una forma de saciar la curiosidad por saber qué ha sido de ellos, cómo ha tratado la vida a esas personas que un día formaron parte de la nuestra.

Pero poco a poco para mí se ha llegado a convertir en un modo de vida. La presencia continua en estos medios te acerca a gente muy diversa, se interesan por lo que hago, por lo que escribo y tengo muchos amigos desconocidos, y he conocido a mucha gente muy interesante, gente que me han apoyado y animado desinteresadamente, solo porque han disfrutado en algún momento de mis palabras, que disfrutan leyéndome. Es una manera de llegar lejos, muy lejos, para comunicar lo que deseas.

—¿Cuál prefiere?

Sin duda, Facebook, por la cercanía, por la posibilidad fácil de hablar con los demás, es más directo y menos lioso que twitter. No cabe duda de la importancia de este último como medio de información directa en tiempo real, pero a veces es imposible estar pendiente de manera constante a lo que dicen las personas a las que sigues. Muchos contenidos interesantes acaban perdidos en la marea de “ twits”

—¿Cuándo —o mejor, cómo— decide embarcarse en la escritura de una novela?

Cuando el relato empieza a quedarse corto, llega el momento de embarcarse en algo más grande. Empecé delante de una página en blanco, con una historia en la cabeza, pero sin un plan, sin un esquema. La historia iba surgiendo a partir de unas cuantas ideas, y resultó que acabó siendo una novela, y me satisfizo el resultado.



—¿Qué ha supuesto para usted La escondida?

Es mi primera novela publicada, un sueño hecho realidad, aunque suene infantil o sea una expresión manida… pero no puedo explicarlo de otro modo.

—¿La búsqueda de editorial es tan farragosa como se cuenta?

Lo es. Eso sí necesita un buen plan. Primero encontrar y seleccionar bien las editoriales donde encaja tu trabajo. No puedes llevar una novela negra a una editorial que solo publica ensayo económico, por ejemplo. La búsqueda inicial lleva mucho tiempo y dedicación.

Luego llega el momento de enviarles tu propuesta. Y hay que saber cómo “entrarle” a una editorial, no se manda el manuscrito sin más. A mí me ayudó mucho el artículo que ofrecen en escritores.org, sobre cómo elaborar una propuesta editorial. Es fundamental ofrecerse de un modo profesional. Igual que no se va a una entrevista de trabajo en chanclas, el presentarse a una editorial requiere ciertos formalismos para que a uno le tomen en serio.

Después toca esperar, y esperar, y esperar… La mayor parte de las veces ni siquiera recibes una respuesta, otras, esa respuesta es negativa, pero hay que creer en el proyecto, hay que seguir intentándolo y si lo que presentas tiene calidad no hay que rendirse. El día que la editorial Sepha me comunicó que iban a publicar mi libro me sentí eufórica, sí, de verdad, eufórica… fue un gran momento.

—¿Qué pierde uno al firmar un contrato de edición?

Básicamente, dinero. Los derechos como autor no son gran cosa, el porcentaje que el autor consigue por la venta de su obra es escaso, y eso que yo tengo un contrato muy favorable. Pero creo que las ventajas compensan con creces este punto. Tener el respaldo de una editorial tradicional a la hora de publicitar tu obra siempre resulta una garantía (sea real o convencional). Nos guste más o menos, parece que si te publican en una de estas editoriales, es como si fueras mejor escritor. Esto no es cierto, pero es la mentalidad que aún tenemos. Hay libros autopublicados que son auténticas obras maestras, otros, en cambio son obras que no han alcanzado a satisfacer los criterios de las editoriales.

Por otro lado, no podemos olvidar que la editorial hace una apuesta tanto personal como económica. Es la que corre con el riesgo de la operación, de la venta, del éxito o el fracaso.

—Usted difunde el libro por las redes sociales…

Sí. Ahora mismo se registran más de 70.000 títulos al año, de los que podemos considerar comerciales unos 35.ooo (no contamos con las tesis doctorales o libros temáticos muy especializados que no están destinados a la gran difusión de venta) Es muy difícil hacerse un hueco, posicionarse adecuadamente en las librerías, y si tu libro no se ve, no está físicamente en un escaparate, entonces no se vende… Por eso ahora es tan importante la labor de difusión que realiza el autor, y la mejor forma de hacerlo, de llegar a más personas es a través de las redes sociales.

—¿Están las editoriales preparadas para este nuevo paradigma?

Los editores, cada vez más, van encontrando en las redes un importante aliado. La comunicación con los autores y lectores resulta mucho más fluida, y es un medio de difusión que va ganando terreno. Yo creo que sí, las editoriales se están esforzando por conquistar estos espacios.

—¿Cómo se está vendiendo La escondida?

La verdad es que sorprendentemente bien. El día de la firma de ejemplares en la Feria del libro, se agotaron en nuestra caseta y en las de las librerías de nuestra red de distribución antes de la hora y media del tiempo que estuve allí.

El hecho de que la compra pueda realizarse tanto en librerías como a través de internet, facilita mucho la venta.

—El pasado fin de semana ha estado firmando en la Feria del Libro de Madrid. Cuéntenos la experiencia, ¿qué supone para una autora novel la experiencia?



Hace un año yo estaba al otro lado de las casetas. Paseaba y miraba cómo otros autores firmaban sus obras… soñaba con que un día llegase ese momento para mí. Y llegó, y lo he disfrutado muchísimo.

¡Espero que no sea la última vez!

La escondida, es una novela que se lee de un tirón, te engancha. Una vez que la empiezas no puedes parar. La aparición de una llave tras el fallecimiento del padre de Álex —la en principio anodina protagonista— hace que se enfrente a su pasado, a muchas preguntas sin resolver, hasta que descubre un horrible secreto familiar.

¿Física o Química?

Hoy os paso otro de los relatos favoritos del público. Es uno de los que más ha gustado porque aún siendo muy breve encierra muchos sentimientos. Espero que lo disfrutéis.

¿Física o Química?
Son las dos de la mañana, no puedo dormir... hace calor y se me pegan las sábanas. Doy vueltas una y otra vez sobre mi misma, abrazando con fuerza la almohada de forma inconsciente. Está también empapada ¿por qué?
Soy dueña de mí misma y controlo mis sentimientos, he aprendido a hacerlo con el tiempo. Seguro que no he estado llorando.

En el duermevela me levanta de la cama un sonido leve, como un crujido, pero apagado y lejano, algo se ha roto dentro de una caja de madera.
Me levanto, el pecho me duele muchísimo, es un dolor que atraviesa mi cuerpo hasta la espalda. Me cuesta respirar.Intento tumbarme de un lado, del otro, boca arriba y boca abajo, pero el dolor no cesa.

Pruebo dando un paseo por la habitación, caminando por el pasillo.
Una voz sale del dormitorio contiguo al mío ¿qué te ocurre?(....)Tómate una Buscapina, verás cómo se te pasa...

Pasó, qué alivio, pensaba que mi corazón se había roto de una vez por todas...

Parece que el desamor no produce esos síntomas físicos, todo se arregla con un poco de química...

miércoles, 24 de julio de 2013

Mal andamos...

Ayer fui a visitar el librero.

Parece una frase sacada de alguna novela del siglo pasado... tristemente... Y es que la gente ya no visita a los libreros. La pequeña librería está desierta. Los manuales, novelas, tratados, cuentos, se preguntan qué hacen allí acumulando polvo en lugar de estar viendo mundo, pasando de mano en mano como antaño. Y el librero solo, con todos sus conocimientos a la espera de que algún lector atraviese las puertas del Palacio de las Letras y le pida consejo.

Pero son malos tiempos para el librero, y por ende, para el escritor. Muy pocos somos los afortunados de ver nuestras obras publicadas, menos aún los que conseguimos estar en el escaparate, a la vista, tentando al transeúnte a alargar su mano y viajar dentro de las páginas de nuestra obra. Pero ¿por qué?

El ocio se diversifica. Las grandes superficies acaparan gran parte de nuestro tiempo y allí, los libros que se venden son los grandes "Best Sellers" que no necesitan de un librero que los conozca en profundidad y proclame sus bondades. Y así, miles de obras desconocidas seguirán siéndolo y sus páginas seguirán vírgenes de la caricia del lector.

La pequeña librería se resiente, el librero se lamenta y el el escritor llora su situación. Pero el que más pierde, sin duda, es el lector.

Renovarse o morir. De esta manera, las librerías se están adaptando a los nuevos tiempos. Se especializan y ofrecen actividades complementarias. Talleres, cafés, cuentacuentos, proyecciones, teatrillos para los pequeños y "Brunch" para los mayores... o a la inversa. El caso es que parece que de esta crisis van saliendo nuevas e interesantes ideas.

Y es que la vida está en los pequeños placeres, en los pequeños lugares, en las pequeñas tiendecitas del barrio... Ayudemos entre todos a conservar la realidad que hasta hace muy poco era la nuestra y devolvámosle el aliento a la calle.


martes, 23 de julio de 2013

El Artista

Como os decía, me traigo de mi antiguo blog uno de los relatos más leídos, si no el que más.
Espero que os guste:


Tamara de Lempicka


Ella se movía despacio, segura de sí misma, entre los estudiantes que admiraban su anatomía, sus curvas, su sensual forma de caminar entre los caballetes, los carboncillos, las pinturas sin manchar su inmaculada blancura. Casi flotaba mientras serpenteaba por los patios en busca de Él.

Ella, rubia, con la piel nacarada que asomaba entre los pliegues de su vestido veraniego, con sus labios sonrosados y su mirada azul que congelaba cual Medusa a aquel que osara mirarla fijamente… a cualquiera menos a él, a quien ella buscaba inconsciente de la ola de admiración que arrastraba tras de sí.

Inocente, se acercó sonriente al lugar donde él se encontraba sumergido en un lienzo. Sentía cómo su corazón latía más fuerte cuando por fin aspiraba el aroma de sus ropas, de su tabaco.

Se sentó, sin hablar, a su lado… su fría mirada se tornó en rojo carmesí, sus labios se henchían anhelantes, y su piel se teñía de rosado rubor, inocente, virgen, sólo por pensar que él fijaría sus pupilas en su hermoso rostro.

Levemente, ella acarició su hombro, tocó su rancia camiseta buscando su atención. Él, sorprendido por la interrupción levantó la mirada, hasta entonces fija en su trabajo, no sin cierto matiz de reproche, pero al verla, al ver al ángel que susurraba su nombre cerca de su piel, su semblante se tornó dulce y desarmado, sus fierezas sucumbían ante ella.

Con inimaginable ternura él retiró los cabellos dorados del rostro de Angelie, mientras ella entornaba los ojos ensoñando, tal vez, un beso.

Presto sustituyó la raída y vieja tela por un papel nuevo, blanco, como ella.

No sin pudor, Angelie se desprendió de sus ropas, descubriendo sus sensibles volúmenes. Sus hombros, sus caderas, los dedos de sus pies, los rosados pezones hacían que la luz reflejada en ellos cobrase un nuevo y divino significado.

Marco, el joven Marco, quien nunca antes había experimentado la sublimación del deseo carnal como cuando se encontraba delante de su ángel, tras admirarla unos instantes, dibujaba con fervor religioso cada una de esas curvas que le hacían creer de nuevo en Dios.

Con el carbón en la mano, Marco se deleitaba con cada trazo, cada línea le hacía sentir el hombre más afortunado sobre la tierra por que ella, el Ángel, era suya, suya de ese modo que jamás podría serlo para otra persona. Era su musa, su cielo, su hambre y su sed, así como su calma y cobijo.

La desesperación asomaba a los ojos de Marco al descubrir que nunca sus trazos recogerían la belleza de aquel ser a caballo entre lo humano y lo que está más allá de la razón. Sucumbía al desánimo y se revolvía en su desesperación, para pronto entender que esa inalcanzable perfección era, precisamente, lo que los mantenía unidos. Y así seguiría siendo… tampoco él deseaba otra cosa.

Finalizada la sesión, Marco extendía su mano, y dejaba sobre las ropas unas pocas monedas. Se alejaba, para no empañar más con su mezquindad humana, con la materialidad del cobre, la esencia de aquella criatura. Angelie las recogía y se cubría presurosa.

Sin siquiera volver su cara hacia ella, Marco se despedía formal, Angelie se marchaba, escondiendo entre sus cabellos dorados una lágrima, elixir que recogía con su índice y posaba, a modo de firma sobre el papel en el que Marco la había dibujado.

lunes, 22 de julio de 2013

La Escondida

La Escondida es mi novela, mi pequeña criatura... podría hablar y hablar sin parar sobre esta "hija" que me ha salido, pero como parece que lo que dice uno mismo no tiene el mismo valor, os voy a dejar el comentario de una persona que, habiéndola leído ha hecho uno de los mejores análisis que he podido leer sobre mi propia obra.

Gracias Pablo Moreno.

De Pablo Moreno
Detrás de "La Escondida". No tardes en comprarte su libro, merece la pena.

"El tiempo es capaz de adormecer el dolor hasta hacerlo casi desaparecer". Doce palabras agrupadas en ese orden serían suficientes para captar la esencia de la novela de Marta del Fresno, pero con esa cita solo conseguiríamos permanecer en la superficie. Ni siquiera podríamos levantar el vuelo hacia la cumbre de las montañas o profundizar bajo el escondido y enigmático “subsuelo sentimental” de la protagonista. Pero, precisamente no necesitamos demasiado tiempo para darnos cuenta, reflexionar y refrescarnos con una lectura ágil, sencilla y adictiva. Diríamos que engancha y además no produce dolor. Hablamos de La Escondida de Marta M. del Fresno.

"La cosas suceden en el momento en el que menos esperamos", es otra de sus frases que surcan sus páginas. Conocí este libro, La Escondida, de la mano de su autora una mañana de sábado en el programa Hoy en Madrid Fin de Semana ante la presencia de Carlos Anaya, Andrea Ferrás, Psicólogo Sergio García, Mar Lesmes Arenas, Curro Castillo y algunos invitados especiales (Marco Dettoni, Juan Miguel Cruz y El lunático oficial). Durante la entrevista en el programa (donde parece que no se dice nada, pero en realidad se cuenta todo), descubrí que sería una excelente opción adentrarme en ese territorio inexplorado que había soñado la autora.

La Escondida alude a una casa, en concreto, a un edificio emplazado en un lugar inhóspito y solitario de Navacerrada, aunque podría emplazarse en cualquier espeso bosque de la península. Parece que estas paredes son el centro, el punto de encuentro de la familia y el sitio en el que todo pasa. Incluso me atrevería a ir más allá al comparar la vivienda con el mundo interno de la protagonista: Alexandra. Nos encontramos en un mundo de confusión donde paulatinamente la luz va desdibujando las sombras.

En el sótano, permanece un profundo secreto que guardaba el padre de Alexandra, Alonso. Es un espacio oscuro, un enigma que tendrá que resolver si la protagonista quiere rencontrarse consigo misma y poner en orden su pasado. Una pista para conocer de verdad a su padre. Prueba de ello, es un fragmento que nos regala la autora: “siempre pensé que valía más de lo que él pensaba”. Para satisfacer a los demás, primero tienes que gustarte.

La historia nos habla de un padre que no es bueno ni malo. Mejor no establecer categorías. Alonso vivió la vida que le tocó vivir, aunque el lector quizás encontrará erróneas sus decisiones, o puede que no. Actuó por unas circunstancias y asumió las consecuencias de sus actos. Para extraer tu punto de vista, tienes que leerte la novela.

Marta M. del Fresno también aborda la cuestión de que las apariencias engañan, es decir, el pensamiento lógico no siempre es el verdadero. En la vida hay matices y excepciones que si no se explican, dan lugar a malentendidos. ¿Qué se esconde detrás de un hermano como Alberto que parecía frío como el hielo? ¿Qué pensaríamos de un abogado que parece haber cometido un delito de asesinato?

Desde las profundidades, van pasando reflejos de gente que influyen en Alexandra. El salón será el núcleo principal del pensamiento de Alexandra. Por allí pasa su familia, hecho que nos permite conocer cómo es la relación con sus hermanos, sus diferencias y sus virtudes.

Cada uno de los personajes se irán entrelazando para desvelarnos su verdadera implicación en la historia. Desde la asistenta Sonia hasta el abogado Gregorio, pasando por sus hermanos Carlos y Alberto.

Amor, engaños, mentira, intriga y humanidad. Sobre todo, un libro alejado de extremos, donde buenos y malos no son blancos ni negros. Los matices difuminan los colores para que cada lector se ponga de parte de su personaje favorito y extraiga su verdadera conclusión.

¿Qué te parece si te pierdes por algunos de los parajes olvidados de Navacerrada? ¿Qué te parece si encuentras una casa apartada en pleno bosque? Allí, podrás encontrar ese secreto que todos vamos buscando. Nada sucede por casualidad. Siempre hay un motivo, una llave que te permite resolver tus dudas por muy profundas que estas se encuentren.

Por último, una frase más de la autora. "Hay algunos secretos que están mejor bajo tierra, otros necesitan ser aireados para devolver el orden y la calma a la familia"

VER BOOKTRAILER


La aventura de ser escritora

No es nada fácil, no. Escribir, que te lean y encima poder ganarte la vida de esta manera parece casi Misión Imposible... bueno, os contaré un secreto, no sólo lo parece, lo es, pero qué le voy a hacer si escribir es de las pocas cosas que sé hacer, y para colmo las letras son mi pasión...

Compartir vivencias y pensamientos a través de este medio se ha convertido en la manera en la que yo hago las cosas y me gano los garbanzos ¿Suerte? pues sí, para qué lo voy a negar, pero también mucho trabajo, muchas noches sin dormir dándole a la tecla :-)

Desde que tomé la determinación de empeñar mi espíritu en esto, he puesto a vuestra disposición una página web para poner a vuestra disposición la posibilidad de materializar algunos de vuestros deseos: www.entre-letras.com

Un sueño, una ilusión compartida... ¿Tienes que escribir un discurso y no sabes cómo empezar?¿Quieres regalarle un cuento personalizado a alguien muy especial?¿Necesitas expresar lo que sientes y te faltan las palabras?¿Tienes unas ideas increíbles y quieres que alguien las ponga en negro sobre blanco? Pues contáctame

Algunos ya me conocéis como autora de novelas, de cuentos y relatos, pero eso no siempre es suficiente así que he abierto Entre Letras para poner mi buen hacer con las letras a vuestra disposición.

Os podéis preguntar ¿Por qué convertirse en escritor por encargo? pues porque es casi imposible vivir únicamente de la venta de las novelas y de algo hay que comer. Es convertirse en un obrero de las letras, pero ello no significa que sea menos digno que el trabajo de cualquier escritor que sólo se dedica a escribir para sí mismo. Yo lo veo como una forma de compartir un don y hacer que aquellos que no lo tienen desarrollado puedan aprovecharse de la belleza de la palabra bien escrita, de cómo Ella sabe llegar como nadie al corazón y la mente de los demás.

A vuestro servicio...


¡Bienvenidos!

Pues sí, ya era hora.

Por fin el blog de Entre Letras que tantos habéis pedido.

A los que ya me conocéis, este lugar os va a resultar muy familiar, vais a encontrar muchas cosas que ya habéis leído en Mis Libros y Otras Cosillas, además de nuevas noticias, de un formato más ágil y dedicado a la literatura en todas sus formas. A los que aún no me conocíais, bienvenidos a esta pequeña gran familia :-)

Aquí los comentarios siempre son bienvenidos, incluidas las críticas. Sólo os  pido respeto, es decir, que cualquiera que quiera decir algo es totalmente libre de hacerlo, pero al igual que yo voy a cara descubierta, os pido que vosotros también lo hagáis. Un nombre, un pseudónimo... me gusta saber quién dice lo que dice y por qué. A partir de ahí, lo que vosotros queráis.

Espero que disfrutéis de este sitio y que colaboréis con vuestro saber y buen hacer.

Lo dicho: Bienvenidos